viernes, 24 de agosto de 2012

¿Y ahora... qué estrofa canto?

No hace mucho se oficializó la imposición de cantar la sexta estrofa del Himno Nacional en los actos oficiales, en lugar de la que todos conocemos. Ya desde los tiempos del velasquismo se había satanizado la primera, por parecer humillante: Que el peruano oprimido. Que la cadena arrastró. Que la cruel servidumbre. Que en silencio gimió. Así que fue descalificada. Para remate, no la escribió José de la Torre Ugarte, pues es parte de una canción llamada "Primera Canción Patriota", que se estaba cantando desde hacía mucho tiempo atrás y fue incorporada al Himno por una ley de 1913. Pero, seamos francos, habría un problema si esta decisión se generalizara. Me refiero a que obligar a la población en general a cantar "Renovemos el gran juramento / que rendimos al dios de Jacob" es poco menos que inconstitucional. Así que veamos si hay otra alternativa.
La primera estrofa original, según los expertos, empieza con "Ya el estruendo de broncas cadenas / que escuchamos tres siglos de horror / de los libres al grito sagrado / que oyó atónito el mundo, cesó".." y aquí hay que anotar algo. El himno se eligió por concurso, convocado por San Martín. En este sentido, el autor no pudo ser más patero, perdón, más aprovechador, pues continúa: "Por doquier San Martín, inflamado / ¡Libertad! ¡Libertad! pronunció". Pero ese no es mi problema. Mi problema es que no encuentro sentido gramatical a las palabras "de los libres" en la parte mencionada arriba. Le he dado vueltas y vueltas y no encuentro el sentido. Sale sobrando. "¿De los libres al grito sagrado?" Tal vez este problema lo tuvieron los que buscaban una estrofa de reemplazo y pasaron a la siguiente.
La segunda original friega un poco a España ("y quebrar ese cetro que España / reclinaba orgullosa en los dos..."), pero hay que entender que este himno fue escrito poco después de la declaración de Independencia. ¿Qué esperaban? ¿Que a los españoles los despidieran como las hawaiianas a los turistas, poniéndoles un collar de flores en el cuello y bailando el hula? Por favor. La verdadera objeción que se le puede hacer es ser anacrónica: habla en tiempo presente de hechos que terminaron con las batallas de Junín y Ayacucho.
La tercera original es abiertamente centralista: "Lima cumple ese voto solemne / y severa, su enojo mostró". Eso ya basta para dejarla de lado, a pesar de que en la última línea se diga que el Inca es el Señor de los liberados. De no ser por la primera línea, esta le hubiera encantado a Velasco para reemplazar a la estrofa apócrifa.
La cuarta original es la peor de todas. Reúne los defectos de la apócrifa ("Compatriotas, no más verla esclava / si humillada tres siglos gimió" ) con un llamado a la venganza contra España ("Nuestros brazos, hasta hoy desarmados / estén siempre cebando el cañón / que algún día las playas de Iberia / sentirán de su estruendo el horror"). La gente pensó: hay que ser diplomático.
La original quinta, que ni siquiera se menciona en la mayoría de textos, y que empieza con "Excitemos los celos de España..." fue retirada por la misma ley de 1913, así que ni la tomaron en cuenta. Y aquí, creo que se rindieron quienes eligieron el reemplazo legal. Se quedaron con la original última, porque ya no había más alternativa. Así que ahora, dijeron, "hay que cantar la sexta". Y para terminar de complicar las cosas, en 2005, el Tribunal Constitucional declaró que el himno es todo, en su conjunto, restituyendo la estrofa retirada en 1913, e incluyendo también la estrofa apócrifa, pero añadiéndola al final del texto. Es decir, que ahora tenemos una séptima, por obra y gracia del Poder Legislativo. Pobre José de la Torre Ugarte, en serio.
En cuanto a la demanda de 2005 ante el Tribunal Constitucional (Exp. 0044-2004-AI/TC), fue un chiste por ambas partes. La parte demandante alegó que " es ofensiva a nuestro pueblo en general y a la sagrada memoria de los próceres..." y por tanto vulnera el artículo 1º de la Constitución referido a la dignidad de la persona como fin supremo del Estado. Bueno, si es por eso, entonces habría que suprimir también toda la estrofa cuarta original, eliminar los dos primeros versos de la original primera y el quinto verso de la ídem tercera. No jodan, pues. Por su parte, la parte demandada, el Congreso, no fue más certera, al argumentar: "Es la Ley quien declara que las estrofas del Himno Nacional son unas u otras, independientemente de su autoría". No es así, tampoco: con ese razonamiento, la Ley puede declarar que La Flor de la Canela la escribió Perico de los Palotes y no Chabuca Granda. Si vamos a dar un ejemplo sobre el respeto a los derechos de autor, empecemos por el Congreso. José de la Torre Ugarte es el único autor de la letra, la escribió como él quiso, y punto.
¿Saben? Yo voy a seguir cantando la añadida en 1913. Se dice que el 90% de la población es católica, así que no debería haber problemas con la última estrofa. Sí, pero yo respondo: también es cierto que el 90% de esos católicos no conocen la sexta... ¿Estamos?

jueves, 9 de agosto de 2012

La prueba que faltaba

Son muchas cosas las que se le ha dicho a Paulo Coelho desde los albores de su carrera literaria. Pero soy de los que piensan que, para criticar a un escritor, no por su obra, sino por otras cosas, hay que conocerlo mejor; de otro modo, todo se reduce a ataques ad-hominem que nada le favorecen al que los hace; al contrario, enaltecen al atacado. Es cierto que siempre he pensado que su obra es un vómito empresarial, pero nunca me he atrevido a decir que el tipo es esto o lo otro, porque eso hubiera sonado a bajeza, ya que durante todo este tiempo Paulo Coelho se comportó decentemente en público y no ofendió a nadie directamente, aunque algunos lo tildaran de estafador literario.
Para emplear algún calificativo, necesitaba alguna prueba, algo que me confirme que el señor Coelho es un tipo realmente indigno de ser llamado escritor. Y la prueba la acaba de dar el propio Coelho, declarando sobre el Ulysses de Joyce:
"Uno de los libros que han causado gran daño es el Ulysses de Joyce, que es puro estilo. No hay nada (que leer) ahí. Si le quitamos eso (el estilo), 'Ulysses' es una ridiculez."
Y ahí está, pues, la evidencia que sella el caso. Alexander Nazaryan, del New York Daily News, lo acaba de calificar de idiota, pero no emplearé un término de ese calibre. Diré, simplemente, que el señor Paulo Coelho es algo así como un gurú de los lectores incultos: un farsante mediático; un simple fantoche, vendedor de moralina, que aprovecha la poca autoestima literaria que tiene una gran parte de la masa compradora, para llenarse él los bolsillos alevosamente. Yo me pregunto, qué cara estarán poniendo aquellos que le concedieron a Coelho, el año 2002, un asiento en la Academia Brasileña de la Lengua. Cara de "yo no fui", tal vez.
Ahí los dejo con un audio de Oswaldo Reynoso, grabado hace algunos años en el Británico, en el cual se despacha a sus anchas... con Paulo Coelho.


jueves, 2 de agosto de 2012

Prepotencia en la Feria del Libro FIL LIMA 2012

Ya estaban por dar los resultados del concurso de fotografía en la Feria del Libro, cuando a un vigilante le dio la gana de jalar a un costado a un par de chiquillos de aspecto humilde, que llevaban bolsas de Crisol en las manos, para ver si se estaban llevando algo de más. Obviamente, en el entrenamiento gorilesco de estos tipos, el hecho de ver a chiquillos así, llevando bolsas con libros debe ser considerado algo sospechoso. Es decir, deben ser "valientes" con los chibolos, salvo que sean "blanquitos", eso sí, de ellos no se puede sospechar jamás, no vaya a ser que venga el papá y mande a todo el personal de vigilancia, de una patada, a cosechar tunas por ahí.
El vigilante se tomó nada menos que 7 minutos en registrarle hasta las orejas al pobre muchacho, delante de todo el mundo (imagínense la experiencia que tiene ahora este chico sobre las ferias de libros en nuestro país). Pero apuesto a que si un par de patitas con Rayban Aviador, bronceados en Eisha, pasaban delante de él con un Larousse cada uno bajo la casaca, se hacía a un costadito con mucho respeto, y hasta les deseaba Felices Fiestas. Típico, típico.