martes, 20 de julio de 2010

Una pequeña apuesta a ganador

El 3 de septiembre de 1959, el crítico y escritor francés Yves Gandon (1899-1975) fue entrevistado en Lima por el también crítico y autor de "La lira de Nerón", Alfonso La Torre. Gandon se encontraba aquí invitado por la Alianza Francesa para disertar sobre el tema "La Civilización del Vino".
- ¿No ha oído Ud. hablar de Ciro Alegría? - preguntó La Torre.
- No.
- Pero, sin duda, tiene referencias sobre César Vallejo.
Gandon simplemente siguió sorbiendo su jugo de naranja. Otro francés, Jean Max Moussineaux, estaba en la mesa, y le indicó a La Torre que Gandon era buen amigo de Ventura García Calderón, escritor peruano radicado en Francia.
- ¿Y pese a tal circunstancia, Monsieur Gandon, nunca ha oído hablar de Vallejo, ni de Ciro Alegría?
Gandon se encogió de hombros y revolvió su vaso. Tras una pausa, el ganador del Grand Prix de la Critique en 1938 habló:
- Le hago una apuesta. Le apuesto a que aquí, en el Perú, más personas han leído a Francoise Sagan que a Sero... Cerro... Cigo...
- Ciro Alegría - apuntó Moussineaux.
- Ah, merci... que Ciro Alegría. Y le concedo por anticipado la convicción de que el peruano es un autor más importante que la Sagan.
Alfonso La Torre, entonces, tuvo que aceptar que si Ciro Alegría hubiera vendido el tiraje que tuvieron aquí las tres "impertinentes novelitas" de la Sagan (entre ellas "Bonjour Tristesse", 1954), podría vivir de sus rentas y seguir produciendo. Gandon siguió bebiendo su jugo como si fuese un medicamento. "Sus ojos", comenta La Torre, "observaban mi vergonzonsa retirada como un hastío".
La pregunta sería en qué hemos cambiado. Porque las ventas de las modernas estrellitas del mainstream literario siguen superando en mucho a las logradas por destacados prosistas locales. ¿Quién vende más aquí: Paulo Coelho o Miguel Gutiérrez? ¿Isabel Allende o Enrique Prochazka? ¿Stephanie Meyer o... escojan ustedes? La respuesta podría ser terrible: hemos empeorado. Empeorado en el sentido de que, además del hecho de tener librerías llenas de literatura light,  también tenemos un cúmulo de editoriales que publican a autores estrictamente para el mercado local. La internacionalización de un escritor no es trabajo de ellas, sino del status socioeconómico del propio autor (debe, en primer lugar, irse de aquí; en segundo lugar, debe ser presentado por alguien a alguien, etc.). En cuanto a los tirajes, es fácil ver que el abismo entre los pequeños mercados y las transnacionales que promueven literatura fácil es mucho mayor ahora que hace cincuenta años.
Así que, realmente, La Torre solo estaba atisbando la punta del iceberg. Pero hace mucho rato que el Titanic literario local se estrelló con él.

(Los extractos de la entrevista fueron tomados de la revista "Cultura Peruana", Vol. XIX, Nº 135/136)

Imagen tomada de aquí: http://express.howstuffworks.com/wq-iceberg.htm

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